Blog Fundación Manantial
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14/09/2016
¡Tengamos el presente en paz! ¡Ni anticipaciones ni rumiaciones!
Una de las causas más frecuentes tanto de la ansiedad como de la depresión es no vivir el presente adecuadamente, bien sea aferrándose a recuerdos del pasado, bien sea tratando de vaticinar qué nos deparará el futuro.
Las rumiaciones suceden cuando una persona se apega a recuerdos que le han marcado de una manera y sólo vive retrocediendo a su pasado para “saborear” esos recuerdos que, generalmente, le acaban apenando, ya que piensa y se pregunta cosas como “qué pudiera haber sido si…”, o “y si hubiese pasado de una manera mejor…” o “y si hubiese actuado de otra manera…” Se llaman rumiaciones porque se asemejan a la forma de recuperar la comida de los animales rumiantes para digerirla mejor, pero en este caso nunca o casi nunca se llegan a digerir los recuerdos, ya sea por el apego o por una excesiva nostalgia. Estos recuerdos suelen ser nocivos para nosotros ya que suelen generar habitualmente sentimientos de culpa, arrepentimiento, frustración y emociones como la tristeza o la ira que si no se saben gestionar adecuadamente pueden desembocar en una depresión.
Por otra parte, las anticipaciones consisten, como su propio nombre, indica en anticiparse a que las cosas sucedan en el futuro e idear o imaginar que van a suceder cosas negativas, dolorosas, vergonzantes o incluso catastróficas para la persona, según lo pesimista que pueda ser ésta. Todo ello provoca altos niveles de ansiedad, preocupación y puede y suele derivar en evitar actividades próximas a suceder debido a un alto grado de temor al futuro.
Todo ello sumado a los estresares cotidianos y habituales a los que nos vemos sometidas las personas en nuestra vida puede tener como resultado un desequilibrio psíquico y/o emocional en nuestra vida presente, tengamos o no enfermedad mental.
¿Cómo escapar de los fantasmas del pasado y del futuro?
Pues bien, hay técnicas de meditación y relajación cada vez más en auge como el “Mindfulness” y sus derivados o semejantes que se centran en la concentración plena en el momento presente, utilizando la respiración consciente y focalizándose en disfrutar y “saborear” con deleite el momento actual en el que estamos experimentando tranquilidad por medio de dicha respiración y de la meditación en si misma, que no es más que una herramienta introspectiva que ayuda a visualizar los acontecimientos y pensamientos que nos invaden, pero dejándolos fluir y marcharse sin forzarlos para gestionar o aprender a gestionar las emociones o sentimientos que nos pudieran afectar. Este dejar ir es un modo eficiente de desapego de recuerdos, ya que hay que vaciar la mochila para seguir andando, para seguir adelante. Además, nos permite afrontar con mayor serenidad y desde un presente más calmado los pensamientos sobre nuestro futuro que podamos tener dándonos cuenta de que somos capaces de lidiar con lo que venga al igual que lo hemos sido en ocasiones anteriores.
La solución está en darle a cada pensamiento o sentimiento y/o emoción la importancia y el lugar que deben ocupar y no más ni menos, ser conscientes de que el presente sólo se vive una vez y hay que tratar de disfrutarlo positivamente, de que el pasado ya ha pasado y no se puede cambiar, está claro que si algo tiene solución trataremos de solucionarlo, pero sin dar una excesiva importancia al hecho de que el futuro no se puede prever ni modificar antes de que suceda, sino en el momento preciso en el que está sucediendo, esto será en el “presente” de nuestro futuro.
Hay que darse cuenta de que, generalmente, en la vida las adversidades tienen la importancia que le queramos dar a esas dificultades, que muchas veces somos nosotros mismos los que nos ponemos obstáculos para vivir sanamente y felices ya sea con fantasmas o con realidades, pero que todo tiene solución y lo que no la tiene o no se la encontramos no debe enturbiar nuestro presente ni ocuparnos más tiempo ni pensamientos que los estrictamente necesarios. Un pensamiento positivo y una actitud positiva ante la vida (y digo ante que no contra…) harán las cosas más fáciles y ligeras y nos predispondrán a resultados, sensaciones, sentimientos y emociones positivas además de generarnos una mayor satisfacción y reducir la frustración en nuestras vidas.
Mi consejo es: ¡Vive el presente positivamente y disfruta de cada momento!
Pedro A. Lara
Querido Pedro;
Chapeau por tu artículo. Yo soy de esas personas que viven en el pasado y el futuro, y no el presente que es lo que hay que vivir. Eso me ha costado mucho sufrimiento. Por eso este artículo es tan importante. Por eso lo he leído con atención. Reitero, mi más sincera enhorabuena por este artículo.
Creo que el libro "El Poder del Ahora" de Eckhart Tolle refleja perfectamente lo que se está hablando en este artículo. Este libro me hizo reflexionar muchísimo, pero desgraciadamente y en mi humilde opinión, nuestro estilo de vida, muchas veces impuesto por nuestra misma sociedad, poco permite aplicar estas enseñanzas tan sabias, pero muchas veces impracticables, a mi juicio.
De todas maneras, es saludable y conveniente ser consciente de todo lo que se desarrolla en este artículo, así como de muchos autores y culturas que ya hace tiempo se han dado cuenta que no vivimos el presente y esto es muy grave.
Buen aporte del artículo, hace pensar y mirarse a uno mismo y esto siempre es saludable. Gracias.