{"id":3992,"date":"2022-04-01T11:59:04","date_gmt":"2022-04-01T10:59:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fundacionmanantial.org\/les-presento-a-toc\/"},"modified":"2022-04-01T11:59:04","modified_gmt":"2022-04-01T10:59:04","slug":"les-presento-a-toc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.fundacionmanantial.org\/en\/les-presento-a-toc\/","title":{"rendered":"Les presento a TOC"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\">Art\u00edculo publicado originalmente en <em><a href=\"https:\/\/www.elperiodicodearagon.com\/sociedad\/2019\/07\/29\/les-presento-toc-46619996.html#:~:text=Hoy%2C%20aprovecho%20la%20oportunidad%20que,que%20busquen%20ayuda%20cagando%20leches.\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El Peri\u00f3dico de Arag\u00f3n<\/a><\/em> (29\/07\/2019)<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:28px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Ha llegado la hora. Han sido treinta a\u00f1os sufriendo como un perro, <strong>luchando en silencio contra un enemigo invisible, h\u00e1bil, escurridizo y despiadado. <\/strong>Un enemigo desquiciante por sibilino y persistente; un enemigo cruel para uno y hasta simp\u00e1tico para los dem\u00e1s. <strong>Su nombre: trastorno obsesivo compulsivo. El TOC.<\/strong> La abreviatura le viene como anillo al dedo. <strong>Un inmisericorde toc, toc, toc, instalado en un fr\u00e1gil y desvalido cerebro. <\/strong>No hay serotonina. \u00bfQu\u00e9 diantres es eso? Da igual. Tal vez su ausencia la use como excusa cuando decaigo en la lucha.<\/p>\n\n\n\n<p>No, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) no es\u00a0<strong>Jack Nicholson<\/strong>\u00a0en\u00a0<em>Mejor imposible<\/em>. Ojal\u00e1. <strong>Conviene guardar de una vez en el ba\u00fal de los malos recuerdos los t\u00f3picos grotescos y fr\u00edvolos esparcidos en la peliculita de marras.<\/strong> Un TOC agudo como el que yo tengo desde los veinte a\u00f1os es un infierno. Se lo cuento a ustedes como un dur\u00edsimo ejercicio de catarsis por lo que me afecta, como una exposici\u00f3n profunda -alejada de absurdos estereotipos- de la enfermedad y, sobre todo, <strong>para decirle a quien tambi\u00e9n la padezca, que lo diga, que lo grite a los cuatro vientos, si no quiere repetir mi dolorosa historia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La historia comienza tras el verano del 89 con las primeras obsesiones en mi mente sobre personas que van a destrozar mi vida, contin\u00faa con sentimientos de culpabilidad sobre las muertes de algunas personas (imposible leer un peri\u00f3dico o ver un telediario) y culmina, entonces s\u00ed, con la fase de persistentes y angustiosas comprobaciones (llamadas &#8216;compulsiones&#8217; en el argot t\u00e9cnico) que son las que se revelan en la pel\u00edcula de Nicholson y que tienen cero de simp\u00e1ticas o divertidas. <strong>Si una persona enciende y apaga la luz m\u00e1s de treinta veces, \u00bfalguien cree que se lo est\u00e1 pasando en grande?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las obsesiones y las compulsiones no me abandonan en todo el d\u00eda. <\/strong>Solo cuando consigo dormirme. El TOC me ha atrapado y domina por completo mi vida. Son cuatro a\u00f1os infernales deambulando de un m\u00e9dico a otro. Por fin, el diagn\u00f3stico: Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). En mi vida lo he o\u00eddo. <strong>No se lo pienso contar a nadie. Me da verg\u00fcenza, se creer\u00e1n que estoy loco.<\/strong> Primera medicaci\u00f3n: Dumirox. Con las primeras ingestas me mareo, me agoto, siento nauseas, imposible hacer deporte. Leve, muy leve mejora. Primeras sesiones con psic\u00f3logos de la Seguridad Social desastrosas. Las esperas antes de las mismas son terribles. <strong>Tengo miedo todo el tiempo.<\/strong> Comienzo a perder amigos porque siempre llego tarde (por las compulsiones), porque estoy irritable y pierdo los nervios con facilidad. El TOC te vuelve ego\u00edsta sin quererlo, ya que est\u00e1s todo el d\u00eda pensando en si la puerta qued\u00f3 bien cerrada, la cremallera del pantal\u00f3n bien subida o si eres o no culpable de las desgracias que acabas de leer en el peri\u00f3dico. S\u00f3lo piensas en eso y\u2026 en que tienes una enfermedad muy rara que no tiene nadie m\u00e1s en el mundo. Y hasta cierto punto es cierto porque en los comienzos de los 90 s\u00f3lo los especialistas conocen la existencia del TOC.<\/p>\n\n\n\n<p>No he podido terminar mi carrera de Derecho y empiezo a trabajar. Lo paso realmente mal. En mi primer trabajo de comercial llegaba a casa sobre las nueve de la noche absolutamente agotado y, en lugar de descansar, me obsesionaba la idea de que deb\u00eda volver a aquel barrio donde hab\u00eda realizado mi jornada para ver si todo all\u00ed estaba en orden. Jam\u00e1s me relajo. <strong>Pierdo mis primeros trabajos y en muchos de ellos acabo mal.<\/strong> Mi nivel de estr\u00e9s me lleva al l\u00edmite y cuando exploto no digo m\u00e1s que barbaridades sin sentido. <strong>El TOC desespera.<\/strong> Cuando tienes que volver a hacer por duod\u00e9cima vez una comprobaci\u00f3n, tu cuerpo, en rigidez y tensi\u00f3n permanente se agota. \u00a1No quieres volver a hacerlo! \u00a1Sabes que no debes volver a hacerlo! Pero lo haces. Y la cabeza estalla, y te destrozas los nudillos contra la pared. La golpeas una, dos, tres, cuatro veces. Destrozas la mano. Otras veces golpeo mi cabeza por la desesperaci\u00f3n. Termino empapado en sudor tumbado sobre la cama. A veces, con un poco de suerte, termino dormido por el agotamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El doctor\u00a0G\u00f3mez\u00a0es mi psiquiatra y me trata en el Hospital Provincial. Cuando estoy con \u00e9l, comprende mi estado y mi enfermedad de tal manera que casi siempre me dan ganas de llorar. M\u00e1s que nada porque <strong>con \u00e9l no me siento raro, no me siento culpable. <\/strong>\u201cTienes un TOC agudo, \u00cd\u00f1igo. Es una muy dura enfermedad mental y, s\u00f3lo te queda, luchar, luchar y luchar. Finalmente recurro a una psic\u00f3loga privada y comienzo a ver la luz. Me enfrento a mi enemigo cara a cara por primera vez despu\u00e9s de diez a\u00f1os; duras sesiones y primeros afrontamientos. Avanzo lentamente, pero avanzo. Van pasando los a\u00f1os. Llega una medicaci\u00f3n casi milagrosa: Paroxetina. La tomo en grandes dosis. Los farmac\u00e9uticos siempre me miran raro. Una persona con depresi\u00f3n toma mucha menos cantidad. \u201cYo no tengo depresi\u00f3n. Yo tengo TOC\u201d -pienso. No me importan las cantidades que me recetan. <strong>S\u00f3lo quiero estar lo mejor posible, poder seguir en la lucha.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tengo cincuenta a\u00f1os y mi vida ha mejorado de manera significativa. Sigo teniendo TOC, sigo medicado (creo que ya para toda la vida), sigo con algunas man\u00edas y sigo con pensamientos irracionales. Pero lo m\u00e1s importante es que <strong>sigo luchando y mejorando mi vida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, aprovecho la oportunidad que me ofrece este espacio en la web de EL PERI\u00d3DICO DE ARAG\u00d3N, para gritarlo a pleno pulm\u00f3n: Tengo TOC desde hace treinta a\u00f1os; <strong>para aconsejarles a aquellos que tengan leves indicios de padecer TOC que lo digan, que lo expliquen<\/strong>, <strong>que busquen ayuda.<\/strong> <strong>Y aparte de mi grito liberador, es mi manera de pedir perd\u00f3n a los amigos que perd\u00ed, a las personas que asust\u00e9 con mis extra\u00f1as reacciones y, sobre todo, a ese entorno cercano que me comprende y tambi\u00e9n\u2026 al que no me comprende.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No, el TOC no es Jack Nicholson en\u00a0<em>Mejor imposible<\/em>. En todo caso es\u00a0<strong>Paul Newman<\/strong>\u00a0en\u00a0<em>La leyenda del indomable<\/em>\u00a0en su desigual pelea con el gigant\u00f3n de\u00a0<strong>George Kennedy<\/strong>. \u00c9ste le golpea una y otra vez, una y otra vez\u2026 Lo tira cien veces al suelo, pero otras tantas Newman se levanta y vuelve a encararse con el gigante Kennedy. \u201cR\u00edndete, nunca podr\u00e1s vencerme\u201d y Newman le contesta: \u201cJam\u00e1s, antes tendr\u00e1s que matarme\u201d. Pues eso te digo yo, jodido TOC.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:33px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>\u00cd\u00f1igo \u00cd\u00f1iguez<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado originalmente en El Peri\u00f3dico de Arag\u00f3n (29\/07\/2019) Ha llegado la hora. 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