{"id":3897,"date":"2021-03-08T07:00:31","date_gmt":"2021-03-08T06:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fundacionmanantial.org\/contra-el-patriarcado-y-el-cuerdismo\/"},"modified":"2021-03-08T07:00:31","modified_gmt":"2021-03-08T06:00:31","slug":"contra-el-patriarcado-y-el-cuerdismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.fundacionmanantial.org\/en\/contra-el-patriarcado-y-el-cuerdismo\/","title":{"rendered":"Contra el patriarcado y el cuerdismo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Contra el patriarcado y el cuerdismo: la revoluci\u00f3n ser\u00e1 feminista o no ser\u00e1. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Por Sara Nieves Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No creo que exista en el mundo muchas mujeres que se hayan podido escapar a lo largo de su vida, de haber recibido el tan malinterpretado <strong>apelativo de \u201cloca\u201d<\/strong>. <strong>Esa loca que no sabe lo que quiere, que va por la vida como pollo sin cabeza, inadecuada.<\/strong><\/p>\n<p>Desde la cultura dominante, llam\u00e9mosla <strong>patriarcal<\/strong>, pero tambi\u00e9n neoliberal, heteronormativa, androcentrista, biom\u00e9dica, desigual e hiperproductiva, <strong>las mujeres que nos salimos siempre de la norma hemos sido llamadas intensas, maniacas, locas, en definitiva, unas hist\u00e9ricas.<\/strong><\/p>\n<p>Ya desde bien peque\u00f1as, <strong>nacemos con la cantinela de que tenemos cierta tendencia a la locura<\/strong>; los textos hist\u00f3ricos est\u00e1n llenos de <strong>mujeres <em>que se les fue la olla<\/em>. Desde Juana la loca, pasando por Kate Millett, hasta Britney Spears.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las que nos cabreamos mucho, las que queremos disfrutar, las que gritamos cuando algo nos emociona, las que nos mostramos irascibles, las que decidimos no ser madres o las que vamos cambiando de amantes.<\/strong> Todas nosotras hemos sido unas \u201c<strong>colgadas<\/strong>\u201d para los que nos miran desde fuera.<\/p>\n<p>Obviamente, muchas de nosotras desafiamos la estructura hegem\u00f3nica de este mundo de opresiones, a veces por el siempre hecho de la manera que tenemos de mirarlo y de c\u00f3mo nos comportamos en \u00e9l, pasamos a ser una desquiciadas. Ya lo dec\u00eda Clarissa P\u00ednkola en su libro <em>Mujeres que corren con los lobos<\/em>: &#8220;<strong>Ser nosotros mismos hace que acabemos exilados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que otros quieren nos causa exiliarnos de nosotros mismos&#8221;. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Esto nos deja a todas, pero sobre todo a las mujeres psquiatrizadas, en una situaci\u00f3n de vulnerabilidad absoluta.<\/strong> En esta sociedad el apellido de loca hace que directamente te conviertas en alguien con menos valor; <strong>nos desacredita a nosotras, a nuestras opiniones, nuestra propia identidad despojada e incluso a nuestro trabajo.<\/strong><\/p>\n<p>Pero no es casualidad, est\u00e1 todo perfectamente hilado. <strong>Es muy \u00fatil para determinados grupos sociales privilegiados<\/strong> (y ciertos modelos m\u00e9dicos que son, adem\u00e1s, los que escriben la historia), <strong>desacreditar a personas que rompen filas y alzan su voz.<\/strong> Nos encontramos ante un problema que es estructural, que nos atraviesa de una manera voraz y de la que es muy dif\u00edcil escapar, pero no imposible.<\/p>\n<p><strong>Cuando escuchamos a las mujeres con las que trabajamos explicar c\u00f3mo funciona su sufrimiento, el f\u00e1cil vislumbrar todo lo que se ha de comprender sobre su locura, no hace falta m\u00e1s. Y entonces me asaltan muchas dudas sobre c\u00f3mo es posible que nos resulte tan complicado hacerles un hueco a sus narrativas, a su sufrimiento, a sus dolores, a sus ansiedades.<\/strong><\/p>\n<p><strong>A muchas de nosotras nos duele el g\u00e9nero.<\/strong> <strong>Nos duele el estereotipo de ser mujer, nos duele pensar lo que la sociedad espera de nosotras: ser madres, esposas, entrar en una talla 38, ponerle la zancadilla al paso del tiempo, cubrirte las canas, las arrugas. Nos duele pensar que no encajamos, que no estamos a la altura, que no vamos a llegar, que nos quedamos fuera. Nos duele el amor rom\u00e1ntico y c\u00f3mo nos hemos construido en torno a \u00e9l.<\/strong><\/p>\n<p>Existe una gran lucha desde el propio feminismo para <strong>hacer visibles las secuelas de todas las violencias machistas estructurales recibidas<\/strong>, aquellas que se ven y aquellas que est\u00e1n instauradas como una enredadera en nuestro imaginario colectivo, invisibles, pero igual de da\u00f1inas. <strong>Saber c\u00f3mo afectan a nuestra salud mental, qu\u00e9 secuelas pueden ser prolongadas y sostenidas a lo largo del tiempo<\/strong> (que se pueden traducir en enfermedades mentales) <strong>debe ser un compromiso adquirido para todas las personas que nos dedicamos a trabajar con aquellas que padecen sufrimiento.<\/strong><\/p>\n<p>Es el momento pues, amigas y aliados feministas que <strong>hagamos una revisi\u00f3n de nuestro cuerdismo<\/strong>. El cuerdismo, para quien no lo sepa, describe la opresi\u00f3n y la discriminaci\u00f3n sobre una condici\u00f3n mental concreta o supuesta de una persona. <strong>Nos miramos constantemente y repensamos nuestras conductas estigmatizadoras, racistas, clasistas y todo aquello que detectamos que puede ser poco responsable en nuestra tarea como profesionales de la salud. Pero parece que al cuerdismo analizado desde una perspectiva de g\u00e9nero nunca le llega la hora.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nos reinventamos tambi\u00e9n cada d\u00eda como feministas<\/strong>: nos formamos, nos reconocemos en la otra desde la sororidad, los hombres desconstruyen poco a poco sus privilegios, ponemos todos nuestros esfuerzos para llevar a cabo actividades grupales, comunitarias y de la \u00edndole que sea para <strong>poder acercar los recursos a las mujeres.<\/strong> Pero parece que, a pesar de todo, no es suficiente.<\/p>\n<p><strong>Para saber qu\u00e9 oprime a las mujeres psquiatrizadas y qu\u00e9 precisan, hay que parar, acompa\u00f1ar, preguntar y, sobre todo, escuchar.<\/strong> Esto es tan sorprendemente obvio que deber\u00edamos de repet\u00edrnoslo a modo de mantra, como un principio inalterable: <strong>nadie sabe mejor qu\u00e9 es lo que necesita que la persona protagonista de su propia historia de vida.<\/strong> Repensemos nuestro feminismo <em>mainstream<\/em>, queridos compa\u00f1eros y compa\u00f1eras. No nos queda otra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contra el patriarcado y el cuerdismo: la revoluci\u00f3n ser\u00e1 feminista o no ser\u00e1. Por Sara Nieves Fern\u00e1ndez &nbsp; No creo que exista en el mundo muchas mujeres que se hayan podido escapar a lo largo de su vida, de haber recibido el tan malinterpretado apelativo de \u201cloca\u201d. 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