Cómo elaborar una filosofía de vida positiva y práctica

A continuación os dejo unos cuantos consejos a seguir para llevar una vida mucho más práctica y positiva:
 
• Aprender a saber ser y saber estar la mayor parte del tiempo y en la mayor parte de las circunstancias, comportarse como personas civilizadas. No ser auto ni heteroagresivos.
 
• Aprender a relajarse y llevar una vida más sosegada y tranquila. Mantener la calma, evitar estresarse con todo.
 
• Vivir en el presente y el día a día, no vivir entre el pasado y el futuro entre rumiaciones ni anticipaciones. Lo que tenga que ser será, podemos actuar en el presente para cambiarlo a mejor, pero el pasado es pasado y el futuro son inciertos.
 
• Tratar de llevar una vida lo más saludable posible.
 
• Relativizar la importancia de las cosas, sucesos o problemas que nos ocurran, quitándole hierro al asunto, pero no siendo conformistas.
 
• Autoelogiarse y quererse a uno mismo, siendo realistas pero no pesimistas, evitando castigarse, autoflagelarse y culpabilizarse de las posibles adversidades que le puedan ocurrir a uno.
 
• Reconocerse los méritos propios, cualidades, capacidades y habilidades tratando de mejorar en nuestros defectos o carencias pero sin obsesionarse ni frustrarse con/por ellos. Reconocer las limitaciones sin lamentarse ni compararse con otros, siendo capaces de cambiar para superarnos.
 
• Trabajar la resiliencia y el crecimiento personal por medio del estudio y del conocimiento de uno mismo, de los demás, de nuestro entorno y de nuestros temas de interés.
 
• Sonreírse al espejo y aceptarse tal cual se es, sin juzgarse ni tratarse mal a uno mismo.
 
• Sonreír cuanto nos sea posible, incluso al mal tiempo hay que ponerle buena cara como dice el refrán.
 
• Trabajar el sentido del humor e intentar reírse a menudo, está demostrado que la risa da buena salud y tiene múltiples beneficios.
 
• Abrazar con sinceridad a los amigos, familiares y seres queridos y expresarles cuánto se les quiere. Los abrazos también resultan muy beneficiosos para la salud y el feedback o retroalimentación positivas que recibiremos nos hará mucho bien en nuestro día a día.
 
• Trabajar en el manejo y expresión de emociones, aprender sin frustrarse a gestionar dichas emociones sean cuales sean y buscar la forma más eficaz de expresarlas y de comunicarnos.
 
• Ser flexibles, tolerantes y respetuosos tanto con nosotros mismos como con los demás, así como con nuestros planes y objetivos.
 
• Afrontar en lugar de enfrentar, tratar de resolver en lugar de luchar en contra o dejarse arrastrar por los problemas.
 
• Ponerse pequeñas metas alcanzables para la consecución de objetivos o metas mayores.
 
• No rendirse ni tirar la toalla, si es necesario pisa el freno, haz pausas o deja para más tarde lo que te cueste solucionar, la consecución del éxito no es nunca fácil y necesita de varios intentos para tener logros.
 
• Tampoco presionarse para obtener resultados rápidamente ni tener unos niveles de autoexigencia demasiado elevados o imposibles, no ser excesivamente críticos ni exigentes con los demás.
 
• Ser capaz de evaluar las distintas situaciones para valorar el esfuerzo que necesitamos hacer y los beneficios que nos proporcionan y así saber ser eficiente, es decir, conseguir con el menor esfuerzo los mejores resultados.
 
• Conocer los recursos de los que somos poseedores y no malgastar ni recursos ni tiempo en cosas o situaciones que no nos reportan beneficios.
 
• Permitirse el desánimo y la pereza sólo lo justo y lo necesario para recargar pilas y comenzar de nuevo.
 
• Ser conscientes de que las crisis son posibilidades de cambio y de comienzo desde un nuevo aprendizaje y que es más fácil superarlas con un enfoque optimista, positivo y resolutivo.
 
• Darse pequeños caprichos o satisfacciones siempre que no sea de manera exagerada, es decir, sin sobrepasarse, todo en exceso es malo.
 
• Pedir ayuda siempre que sea necesario.
 
• Resolver los problemas con otras personas de forma asertiva y pacífica.
 
• Si no te gusta lo que tienes intenta cambiarlo en lugar de quejarte o permanecer estancado.
 
• Cambiar el “no puedo” por “lo intentaré” aun temiendo el fracaso. El fracaso forma parte del aprendizaje para que en las siguientes ocasiones que nos enfrentemos a situaciones similares las podamos superar más fácil y eficazmente.
 
• Prepararse para los cambios que necesitemos hacer en nuestra vida para que ésta sea más positiva y fructífera y estar dispuesto/a a llevarlos a cabo.
 

 
Por Pedro A. Lara, blogger de afición e interesado en el crecimiento y desarrollo personal, así como defensor de los derechos fundamentales de las personas.
Puedes leer más post de Pedro en su blog personal: http://siguiendoadelante.tumblr.com

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